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Impacto de la transición energética en la pequeña minería en Chile  
Octubre 2023
Autor: MSc.
Guillermo Uribe (guribe@uvm.cl), Jefe de Carrera U. Viña del Mar y Miembro de Observatorio Minero de Chile.

Chile se ha constituido como un líder mundial de la producción de cobre como consecuencia de la explotación tanto de grandes operaciones mineras, así como de pequeños y medianos productores. Diferencias en los niveles de producción ha generado la elaboración de categorías tales como Gran Minería, Mediana Minería y Pequeña Minería. En cada una de estas escalas productivas diferentes actores se estan deteniendo a observar con atención el potencial de este sector y desarrollar mecanismos eficaces de levantamiento de capacidades que permitan mejorar las posibilidades exigiendo estándares propios de la pequeña  minería (Hoja de Ruta Tecnológica para la Pequeña Minería de la Corporación Alta Ley) y con ello acelerando el desarrollo de proyectos a escalas más reducidas pero más idóneos como por ejemplo la recuperación de elementos de valor en tranques de relaves pequeños pero de alta ley, el desarrollo de una minería polimetálica en plantas de beneficios a baja escala o la recuperación de desechos metálicos industriales para una minería urbana que contribuya a una perspectiva circular de la economía como lo está desarrollando la empresa Midas Chile con la recuperación de oro de chatarra electrónica o la acerera chilena AZA con la recirculación de hierro de construcción a sus hornos.

Las instituciones gubernamentales, el estado e incluso las universidades, también han abordado durante décadas, en el caso de la pequeña minería, un enfoque donde ha primado una visión reduccionista del potencial del pequeño empresario minero, limitándose a la idea de “apoyo para subsistir”, por supuesto que requieren asistencia y debe continuar, pero es que tampoco se han explorado la utilización de enfoques novedosos que puedan crear las condiciones para un desarrollo económico más complejo de procesos productivos pequeños aprovechando sus ventajas para adaptarse con velocidad y flexibilidad a los cambios en curso o la dinámica de fuerza del mercado que derivan de los procesos económicos de destrucción y creación como postulaba Joseph Schumpeter. Actualmente vivimos un proceso de transición energética global. La industria de la electromovilidad ya demanda nuevos insumos derivados del cobre, como por ejemplo el Foil de Cobre, que son laminas de cobre de bajo espesor (12 a 120 um) de alta pureza que se utilizan masivamente en circuitos electrónicos, baterías de ion litio, producción de energía solar y en medicina. La demanda actual de este tipo de cobre es del orden de 800 mil toneladas al año y se estima que al 2030 esta se incrementará a 2.6 millones de toneladas impulsado por la transformación al transporte eléctrico. Actualmente el cobre que mayormente se comercializa en las bolsas de metales representa solo una octava parte del precio que actualmente se paga por este tipo de cátodos de altísima calidad. Cubrir esta demanda futura plantea una serie de desafíos de I+D que deberán desarrollarse en los procesos metalúrgicos y poder satisfacer esta necesidad. En ello la pequeña minería presenta una gran oportunidad. Para ello es necesario que las decisiones que guían esta industria en Chile abandonen una perspectiva que se asume cómo supuesto universal, en torno a la producción estándar de cátodos de cobre, lo que evita que los pequeños productores accedan a tecnologías y mercados distintos a los de la Gran Minería del Cobre.

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Institucionalidad para la Gran Minería en Chile, ¿Realmente de Clase Mundial?.

“Mejora de Democracia Participativa” es la frase que se escucha como parte del listado de aspectos a mejorar en las condiciones procedimentales con que la autoridad desarrolla la aprobación de diferentes proyectos territoriales. Estas acciones deben avanzar a una real participación ciudadana evitando con ello la socavación de los proyectos de minería que se pueden desarrollar de modo sostenible. Si se desea que la gran minería en Chile sea de clase mundial es necesario avanzar en proyectos que involucran más el sentir territorial en sus diseños.

La minería no es un objetivo en sí, tiene un propósito, dado por un conjunto de personas que constituyen una nación. La meta colectiva es crear las condiciones institucionales o tecnológicas que conviertan a los minerales en una bendición para los territorios donde estos se ubican. Por supuesto que este deseo convive con fuerzas opuestas, como evitar convertir recursos de un territorio en un negocio para un sector reducido de la poblacion y asegurar con ello la tesis de la maldición del recurso para la mayoría ciudadana, fomentando la corrupción y la destrucción territorial ambiental, ¿Es el caso de Chile?.

La gran minería en Chile, a diferencia de Canadá o Australia, se encuentra más cercana al extractivismo producto de su historia de conquista y colonialismo, (Acemoglu, Aron y Robinson, James A. (2012). Por qué fracasan los países se remonta a los orígenes del poder, la prosperidad y la pobreza, pero más aún debido a que una parte significativa de sus líderes, establecen hegemónicamente gobiernos corporativos casi con nepotismo, impidiendo un verdadero desarrollo distinto al personal y con autentica participación ciudadana.

Por otro lado, la prensa hegemónica nacional no contribuye demasiado, la cual responde a perspectivas ideológicas de sus socios, pero no de académicos, ciudadanos o columnistas auténticamente independientes, con pensamiento crítico. Vale bien destacar los mensajes olvidados de los profesores Acemoglu, Tilton, Maxwell o Moscoso, todos ellos formados en prestigiosas universidades internacionales y lideres en temas de recursos minerales. Desde las propias escuelas de minas en la Colorado School of Mine o la Curtin University,  de un modo otro combaten la ideología extractivista predominante, por cierto sigue siendo un problema a resolver por la comunidad a académica.

Adicionalmente en Chile, se requiere con urgencia romper otro mito y es que la gran minería en Chile permite el desarrollo tecnológico, lo cual no presenta evidencia contundente, predominantemente, la gran minería en Chile solo es compradora de soluciones foráneas. Las respuestas a los desafíos tecnológicos y las soluciones en minería provienen fundamentalmente de economías mineras con solidas instituciones, economías que cobran impuestos justos como Australia, Canadá, Alemania, Finlandia, incluso Bolivia que nacionalizo sus recursos y se ha desarrollado a tasas superiores a Chile antes de crisis social y Covid-19. Estos países, interesantes ejemplos, poseen constituciones solidarias, no subsidiarias  como el caso chileno.

Cabe recordar, que el propósito del uso de los minerales en Chile se fortalecerá con una nueva constitución, legitima, participativa y sobre todo solidaria, en particular en Chile ese debe ser el camino.

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