Poder en una Comunidad

(Por Guillermo Uribe, Ing. Civil y MSc. Economía de Minerales)


Políticamente somos infelices cuando gente común no logramos decidir nada de cuanto condiciona nuestros destinos (Amador Férnandez, “Habitar y Gobernar”). Si nos limitamos al ejercicio del poder únicamente desde simbolismos partidistas, ilusiones y nociones abstractas de “estado”, sin eludir, por supuesto, que su mano de hierro puede llegar a causar dolor en los habitantes de un territorio, probablemente estamos en un campo de batalla donde las posibilidades de derrota están aseguradas. Se ha dicho ya en reiteradas ocasiones que el “débil” debe salir del campo de batalla del enemigo (externo o interno), cual David esperando el momento apropiado para derribar a Goliat y lograr la victoria. Sin embargo, se requiere avanzar más en esa invitación, por lo que las preguntas a sugerir son: ¿cuándo?, ¿dónde? y ¿cómo? debemos aprovechar ciertas condiciones dadas para modificar nuestros destinos colectivos. Se propone que éstas preguntas puedan también enfocarse hacia aquello que permite ampliar la búsqueda de momentos y formas que incrementen el poder más allá del simbolismo político. Un espacio, ya conocido, son esos lugares donde habitamos, las ollas comunes, las comunidades agroecológicas, los espacios dentro de nuestras jornadas laborales, etc. también pueden ser circunstancias, momentos, encuentros de vinculación, acciones de apoyo o fraternidad entre organizaciones. Para lograr lo anterior, un paso básico es primero, reconocer que existen unas condiciones hostiles persistentes y pueden llegar a bloquear el desarrollo del pensamiento creativo, por ejemplo, un entorno que refuerza sistemas laborales que promueven formas lineales de pensamiento, incluso fomentan en las personas el miedo a no cometer el más mínimo error cuando éste puede dar origen a nuevas opciones de hacer las cosas, y finalmente refuerzan las condiciones para el individualismo bloqueando la cooperación. En algunas ocasiones puede ocurrir también que el aprovechamiento de las circunstancias podría reducirse simplemente a encontrar estrategias para lograr objetivos tan críticos como sobrevivir, como sucede frente a un evento natural como un terremoto, una crisis económica o un desastre volcánico, pero este punto no lo tocaremos aún. Por lo tanto, cabe preguntarse, ¿qué intersticios debemos aprovechar o qué condiciones debemos identificar para incrementar la creatividad y el poder de una comunidad situada dentro de un sistema?.

Francoise Jullien invita a que conviene pensar el poder, más que “en unos fines a los cuales preparamos un plan”, como la búsqueda y experimentación de acciones que permitan mejorar las condiciones que producirán lo que deseamos y esto incluye el hallazgo de pequeños espacios de acción sobre el fenómeno. Se trata de identificar y aprovechar los “Factores Facilitadores” o “Potenciales de Situación”. El trabajo del buen estratega, por lo tanto, no será modelar y proyectar, sino escuchar, evaluar y actuar apropiadamente. No perseguir un objetivo, sino explotar una “propensión”. No planificar lo que debe pasar, sino que elaborar diagramas de lo que ya está pasando. La imagen sugerida es la de un surfista que dibuja en su mente y cuerpo el camino en la ola. Lo anterior por lo tanto “no requiere planes sino diagramas", lo cual necesariamente lleva a potenciar las capacidades de compilación, improvisación y creación, es decir disponer de modos más propios de las artes que de la administración.


A continuación (Tabla 1), se ofrece, muy gruesamente, elementos donde pueden intencionarse condiciones para el beneficio de una comunidad o incluso pueden generarse perjuicios. Vemos por ejemplo que los partidos políticos operan desde una concepción abstracta, como lo es un ministerio, que toma decisiones desde el escritorio y unas representaciones numéricas (Hannah Arendt, "Banalidad del Mal") provocando sufrimientoy eventualmente dolor a una localidad, como por ejemplo, el territorio cercano al Mega Proyecto Inmobiliario Las Salinas en Viña del Mar.


Tabla 1: Dominios donde modificar condiciones para la creatividad o la destrucción




Caso “Tecnología”


La irrupción de tecnologías de información ha cambiado nuestras vidas a favor y en contra. Una elevada exposición a smarphones y computadoras ha incrementado los niveles de estrés negativo (distrés). Estamos frente a un tecnoestrés. Falta de horas de sueño, insomnio (vamping), ningufoneo (desprecio a las personas de alrededor por dar prioridad a nuestros teléfonos), snombies (circular sin prestar atención), nomofobia (permanecer conectados permanentemente) y Teck Neck o dolencias cervicales. Todo esto ha afectado a ciudadanos comunes y sobre todo a lo más jóvenes, pero todo lo anterior emana de no ejercer la autoregulacion corporal y gestión tecnológica, donde lo político tendrá que manifestarse. Practicar la desconexión digital, buscar la activación física y ser consciente de que actividades liberan el estrés pueden ser acciones de poder para reducir los efectos negativos del tecnoestrés. Pero también, se podrían mejorar o modificar las tecnologías en función de estos efectos negativos que provocan.

Liu Cixin en “El Problema de los tres cuerpos”, sugiere que la tecnología ha avanzado mucho más que las nociones de poder y estrategia, no obstante las formulaciones de Maquiavelo, Clausewitzde o juego de tronos siguen vigentes. Desde hace siglos, ya van muchos gobiernos, partidos, corporaciones y, en general, todos sus usuarios sucumben a sus hipótesis haciendo que pierdan capacidad de modificar el rumbo de los acontecimientos. La tecnología, la ciencia y las disciplinas de la mente en cambio se han desarrollado mucho más que la estrategia, pueden ofrecer nuevas formas de "combate" que permitan cambiar la inercia y dirección del barco en que todos vamos. Existe un efecto, el efecto Oberth, todo ingeniero astronáutico sabe que lanzar una sonda espacial requiere “aprovechar” ciertos puntos de la órbita en torno a la tierra que amplifica el esfuerzo a aplicar, de lo contrario seria imposible la exploración espacial. Muchos fenómenos presentan estas características. Por lo tanto, el llamado es a buscar esas zonas “Oberth” en otros dominios de la experiencia humana en comunidad para incrementar la posibilidad de alterar nuestras vidas.

Figura 1: Efecto Oberth



El problema del error y el poder


Si un rico se equivoca puede ocultar su error, aún cuando millones de personas sufren sus efectos, incluso podrían llegar a “santificar” su acción. Si un pobre se equivoca probablemente, será humillado, aunque produzca unas consecuencias bastante inferiores, esta situación seguirá reproduciéndose mientras el “pobre” permanezca en el plano bidimensional tradicional del error y el poder. Sin embargo, la apreciación del resultado de esta función que contiene error y poder, puede alterarse según sea el espacio donde se ubique. Un error desde el no poder en un plano bidimensional puede no serlo en otra dirección tridimensional. Esto puede sonar a eludir “la realidad”, pero devuelvo la pregunta “¿qué es la realidad?”, ¿es solo el espacio que vemos? Se trataría entonces de buscar en que dimensiones deseamos evaluar el resultado de nuestro actuar con el propósito de modificar nuestras existencias para un beneficio sostenible.

Un error económico o político puede no serlo en otro plano como el biológico, el humano o el científico. Por lo tanto, cuando hablamos de poder, la invitación es a mirar y evaluar desde lo holístico.